08 noviembre 2016

Qué podemos esperar del Giro y Tour 2017

Por Asier Bilbao

Uno de los escasos movimientos interesantes del último Tour
El siguiente es un análisis muy personal de los recorridos de Giro y Tour 2017, escrito desde el punto de vista del espectáculo ciclista que estas dos carreras puedan generar; y tratando de explicar mis razonamientos de por qué me parece que el año que viene vamos a ver un Giro de Italia más aburrido de lo que quisiéramos y un Tour de Francia más divertido del que nos imaginamos. Es más una predicción de lo que veremos en estas dos Grandes Vueltas (GV) mirando los perfiles de las etapas y su distribución global, e imaginándome como actuarán los ciclistas actuales ante estos recorridos. Comencemos comentando el recorrido de la Grande Boucle, que se presentó una semana antes que la Corsa Rosa.

Tour de France: buscando soluciones a la falta de combatividad
Uno de los principios por los cuales se mueve la humanidad es el universal “Principio del mínimo esfuerzo”. Cuando Henry Desgrange, el fundador del Tour de Francia, vio que los corredores de “Su carrera” comenzaron a amangualarse y se redujo la combatividad y en consecuencia se redujeron primero el espectáculo y después las ventas del periódico organizador... invento las contrarreloj individuales. ¿Qué los ciclistas no quieren sufrir? ¡Pues tome dos tazas!

En la actualidad pasa algo parecido con el ciclismo moderno. Todos los equipos y corredores quieren, como es lógico, sacar el mayor beneficio con el mínimo esfuerzo posible. Por eso ahora están tan medidos todos los esfuerzos: para obtener los mejores rendimientos atléticos y que estos pasen la menor factura posible en el mismo momento de producirse y en el futuro inmediato.

Las últimas batallas para el recuerdo del Tour distan ya un lustro
Que un triple campeón del mundo en ruta como Oscar Freire dijera hace pocos años que “el Tour de Francia es la carrera más aburrida de todas” a un gigante como Amaury Sports Organisation (ASO) no le hizo ni cosquillas. Que todo un quíntuple campeón del Tour como Miguel Induráin declarase tras la presentación del Tour 2014 que “el Tour castiga últimamente a los contrarrelojistas y a los ciclistas completos” o que “en el ciclismo no todo es escalar” no debió importarles mucho a los organizadores, vistos los recorridos de los años posteriores. Que el mismísimo Bernard Hinault, el mejor ciclista francés de la historia y símbolo vivo de la prueba gala, dijera este año antes del comienzo del Tour que “él no piensa perder su tiempo viendo las etapas, porque nunca pasa nada hasta los últimos kilómetros”, que “prefiere aprovecharlo yendo a la playa para jugar con sus nietos” y que “en la actualidad lo mejor de las etapas del Tour son los paisajes” no debió hacerle mucha gracia a ASO. Pero lo que con toda seguridad no les gustó absolutamente nada a los organizadores del Tour fue leer, al finalizar la prueba gala de este año, llamativos titulares del estilo de El peor Tour en muchas décadas” o El Tour más aburrido de la historia”. Tampoco debió gustarles escuchar en las retrasmisiones en directo por la TV francesa, por parte del ex-ciclista y hoy día comentarista Laurent Jalabert, las críticas a los corredores por la nula combatividad mostrada en lo que respecta a la lucha por la clasificación general. Seguro terminaron dolidos ante tanta merecida crítica.

Para el año que viene se ve que los de ASO trataron de solucionar esas fallas de su carrera estrella, diseñando un recorrido pensado en lograr aumentar la combatividad de los ciclistas, obligándolos a atacar sin esperar a los últimos kilómetros de los finales en alto. Y al mismo tiempo queriendo evitar que Chris Froome deje sentenciada la prueba “demasiado pronto” y el dominio absoluto del Sky con el miedo que meten a sus rivales llevando la carrera “neutralizada”.

El recorrido del próximo Tour tiene varios detalles muy buenos en lo que respecta de búsqueda de recuperar el espectáculo deportivo y un par de cosas que en mi opinión reflejan una evidente decadencia de la que se considera la mejor carrera del mundo.

Empecemos por lo malo, que aunque es poco, supera a lo bueno por su importancia en lo que debería ser una GV como mandan los cánones. Primero el vergonzoso recorte de una disciplina histórica en el Tour como son las contrarreloj individuales, solo para que Froome no distancie a sus rivales y se mantenga la supuesta “emoción de una general apretada”. La cultura ciclista dice que dominar las CRI es lo que distingue (o distinguía) a los grandes campeones del resto de corredores. Ahora parece que algún iluminado quiere hacer desaparecer esta disciplina básica en el ciclismo en ruta, como si le molestaran o las odiara. Me parece lamentable la ausencia de kilómetros contra el crono, solo 36, separados además en dos CRI. Produce tristeza que a dos días de finalizar la carrera bajen desde el corazón de los Alpes hasta las orillas del Mediterráneo para realizar una fracción cronometrada de tan solo 23 ridículos kilómetros; que seguro más de un “perio-listo” la llamará crono larga.

Segundo está la, ya habitual en las últimas ediciones, ausencia de gran fondo en alguna de las etapas clave, donde los ciclistas se vean obligados a estar encima de la bici por más de 6 horas. El llamado "largo aliento" es (o era) la esencia de las GV.

Pero vayamos con lo bueno, que es bastante:
- Casi todas las etapas tienen mucha variedad en su diseño.
- No hay un número exagerado de fracciones de montaña.
- En la 1ª semana tenemos un par de etapas exigentes, que no permitirán a los corredores llegar cortos de forma a la salida de Düsseldorf; para no sepultar en esas etapas clave sus opciones de victoria o de una buena clasificación; pero tampoco excederse en la puesta a punto de esos estados físicos óptimos, pues lo podrán pagar caro la última semana.
- Hay claramente tres etapas de alta montaña muy duras, de las que se pueden considerar como Etapas Reinas. Y están distribuidas una en cada semana de carrera.
- La reducción de los bloques de montaña en un máximo de dos etapas seguidas. Así nadie tiene la excusa de que hay que guardar fuerzas para los días siguientes.
- La colocación en estos bloques de la etapa larga y dura primero y la etapa más suave después; para evitar en los corredores y directores “el miedo al día siguiente”.
- La reducción de metas con llegada en alto duro (que en el ciclismo moderno no hacen más que bloquear las etapas anteriores y “neutralizar” el discurrir de la misma etapa con final en alto) a solo tres: La Planche des Belles Filles, Peyresourde-Peyragudes e Izoard.
- La inclusión de etapas cortas, con inicio explosivo y/o nerviosas.

La montaña del Tour en general me gusta. Las etapas están bien diseñadas en su conjunto, con el único lastre de la colocación del Izoard. Para empezar viene el 5º día la etapa unipuerto con final en el corto y explosivo La Planche des Belles Filles, que obliga a todos los que quieran disputar la general (ya sea para ganar o para hacer un top-10) a llegar en plena forma. Fuera las máscaras desde el comienzo. 

La durísima etapa que definirá el devenir del Tour 2017
Después viene el primer bloque de dos etapas en el Jura. La primera de media montaña con final en Les Rousses está bien como toma de contacto y para posibles escapadas peligrosas, con un 1ª Categoría inédito que se corona a tan solo 11 quebrados kilómetros de la línea de meta. La segunda es una de las Etapas Reinas de la próxima edición, con tres Hors Categorie cortos y explosivos, tres “mini-Mortirolos” con descensos muy técnicos y por carreteras angostas (Thibaut Pinot no debe estar muy contento) que pueden dar mucho juego táctico si uno o más equipos se atreven a arriesgarse o por lo menos tratar de pillar por sorpresa a alguno de sus rivales. Una de las dos etapas del Tour obligatorias de ver. Todo esto en la 1ª semana de carrera. Perfecto.

En la 2ª semana se vienen los Pirineos con otras dos etapas. La primera larga (unas 6 horas de carrera) y con un encadenado final muy bien diseñado para seleccionar en el col de Mente (donde se hundió el Sky al completo en 2013), tratar de romper el lote en el port de Balès e ir con todo en el Peyresourde. Sobre el papel todo perfecto para que se vea un bonito espectáculo. Sobre todo porque la corta etapa del día siguiente no da miedo, a pesar de que los cols de Agnes y Péguère sean puertos cortos pero muy duros. Será esta segunda fracción pirenaica una etapa que se correrá a tope desde el comienzo. Explosividad en busca de sorpresas.

La 15ª etapa, de media montaña a través del Macizo Central, tiene un alto de 1ª Categoría de salida y perfil quebrado después, siempre por carreteras angostas y muy difíciles de controlar por el lote, antes de otro 1ª Categoría muy exigente (con dos kilómetros seguidos a mitad de puerto al 11 y 14% de pendiente media) que se corona a 30 kilómetros de meta. Y viene justo antes del segundo día de descanso; perfecto para que se pueda ver combatividad sin excusas.

La etapa del Galibier es muy parecida a la que dinamitó el Tour 93
Para finalizar la montaña llega en la semana definitiva el bloque de etapas de los Alpes. La primera fracción es la que podemos considerar como la Etapa Reina del Tour 2017. La segunda etapa del año que viene que no podemos perdernos. Tiene dos Hors Categorie largos (con más de 1h y 1:30h de ascensión respectivamente) y con altitud como son los cols de la Croix de Fer y la temible vertiente norte del Galibier, donde casi siempre "pasa algo para el recuerdo". Además el encadenado Telegraphe+Galibier es un puerto con unas características a las que nunca se ha enfrentado el potenciómetro de Froome. A ver cómo le responde el aparatico. Es en mi opinión el lugar donde Nairo debería destrozar la carrera, mandando a su equipo poner un ritmo infernal desde el mismo Telegraphe. Pero la siguiente etapa es la peor diseñada (por simple) y peor colocada de todas; porque los limitados corredores actuales y los mediocres directores que nos toca sufrir solo ven las llegadas en alto como los sitios donde sacar tiempo a sus rivales (“espacios para la batalla” en palabras de Froome). Desprecian todos los demás terrenos. Esperemos que para entonces ya hayamos visto una buena carrera, porque en esa etapa de homenaje al mítico col alpino, llamada a la victoria de algún integrante de la escapada del día, no va a pasar nada hasta que los favoritos entren al bosque del Izoard, en los últimos 8 kilómetros del ascenso.

En resumen me parece una muy buena montaña, tanto en diseño, como en colocación y variedad. Lástima lo corto de las dos CRI, que dejan un recorrido muy malo en global, muy descompensado a favor de los escaladores respecto a los corredores completos. De las 8 etapas de alta montaña-montaña-media montaña 5 terminan tras el descenso o descenso + plano del último puerto. Me parecen perfectas; porque veremos diferentes formas de finalizar una etapa de montaña. Las bajadas y el plano también hacen parte esencial del ciclismo en ruta. Así se ofrece terreno para premiar a los ciclistas valientes (si los hubiera, claro está). Y los corredores modernos se tendrán que adaptar a metas diferentes a las que entrenan habitualmente con el potenciómetro, que son las llegadas en alto. Y sobre todo los obligará a mostrarse ofensivos si quieren obtener tiempo sobre sus rivales, sin poder esperar a los 5-6 kilómetros finales de las metas en alto para atacar... o para “pancartear” en el último kilómetro, que eso sí es triste de cara al espectáculo. Lo malo es que estos ciclistas y directores de hoy día piensan más en no perder tiempo que en distanciar a sus rivales.

Pero en mi opinión los de ASO lo hicieron bien a medias en su búsqueda de recuperar el espectáculo. Porque todo esto que intentan para ver una carrera divertida (si se compara con la decepcionante de este año es muy fácil que así sea) y “emocionante” no valdrá de nada si Froome y su equipo están tan fuertes como este año y sobre todo si los rivales del keniata no muestran la más mínima ambición de hacerle daño al Sky.

Para debilitar al equipo británico sería necesario colocar una CRE larga y plana en la 1ª semana. Una etapa de estas características evitaría que los Sky pudieran alinear en su “nueve del Tour” a 5 de los 10 mejores escaladores de la carrera; lo que ayudaría mucho a que las etapas montañosas sean más difíciles de controlar por el temible "tren de montaña" compuesto por Poels, Henao, Nieve, Landa &Co. También cabe la posibilidad de reducir el número de corredores por equipo; algo sobre lo que ya habló Christian Prudhomme nada más finalizar el Tour de este año. Veremos en que queda esta propuesta, que creo básica para que se recupere la épica en el ciclismo, pero a la que se oponen todos los managers y directores de equipo del World Tour.

Giro d’Italia: ruptura con un modelo que funciona a la perfección
El próximo año no se subirá ningún puertazo como el Agnello
Una vez visto el recorrido del Giro, presentado hace pocos días, se puede afirmar que será la GV más compensada del 2017 en la relación entre CRI y montaña (de la Vuelta a España no podemos esperar más que una infinidad de metas en alto o murito y pocos kilómetros CRI) y el ganador será un ciclista bastante completo, un escalador que deberá defenderse muy bien en las cronos. Pero a pesar de que el Giro es más compensado que el Tour el recorrido no me gusta. Sobre todo la montaña.

En el éxito del gran espectáculo ciclista vivido en los dos últimos Giros tienen su parte de importancia los recorridos diseñados. Las claves de esos dos recorridos fueron:
1 - Colocar una CRI más o menos larga antes de que comience lo duro de la montaña, que abrió las distancias en la general y obligó a los escaladores a mostrarse combativos en las etapas siguientes si querían lograr algo destacado en la clasificación final.
2 - Pocas etapas de alta montaña (4 en cada edición), que obligaban a los escaladores a no dejar pasar las oportunidades.
3 - Diseños “inteligentes” de las etapas de montaña claves, colocando puertos de paso durísimos (Mortirolo y Finestre en 2015, Giau y Agnello en 2016) que rompieron la carrera bastantes kilómetros antes de la meta.
4 - Pocas llegadas en alto duro (cuatro en 2015 –Abetone, Campitello Matese, Madonna di Campiglio y Cervinia- y dos en 2016 –la cronoescalada a Alpe di Siusi y Risoul-), que obligaron a los escaladores a tener que tomar riesgos, sin poder esperar a los kilómetros finales de las pocas metas en alto para sacar suficiente distancia respecto a sus rivales.

En 2017 nos encontraremos con dos CRI de media distancia, ideales para rodadores, que suman un total 67 kilómetros. Y como estos años, también la crono más larga, de unos 45 minutos de esfuerzo, está colocada antes de la montaña de la última semana. Al igual que ocurrirá en el Tour, también el Giro tendrá su peligro para los capos en la 1ª semana, con dos llegadas en alto muy duras que obligarán a los corredores a afinar bien los estados de forma si no quieren pagarlo caro esa 1ª semana o en la última. Tampoco faltarán los típicos finales nerviosos con llegadas en repechos en las fracciones y . La media montaña no es tan peligrosa como otros años, con más apariencia que dureza real de los puertos a transitar. Aunque "el serrucho" de media montaña de la Toscana, colocado "con toda la mala intención" justo tras la crono más larga, tiene sus riesgos si se forma una escapada con segundas espadas o entre en ella algún favorito que haya perdido buena parte de sus opciones de victoria. Otras trampas que se encontrarán los ciclistas serán las exigentes etapas siguientes a los tres días del descanso (Etna, CRI y Bormio). En este sentido... todo perfecto.

La etapa más dura de todo el 2017 se correrá en el Giro
Pero la montaña... Ay, la alta montaña... Nada que ver con el diseño y la colocación de las etapas de las dos últimas ediciones. Si exceptuamos el etapón de Bormio, que va a ser “La Etapa del 2017”, con sus 7 largas horas de carrera y sus tres puertos Fuera de Categoría en el menú del día (aunque el Mortirolo no se sube por su vertiente mítica de Mazzo in Valtellina sino por el lado de su estreno en 1990), el resto de las etapas de montaña me parecen malas de cara al espectáculo. No entiendo lo que han querido hacer en la última semana del Giro con tanta etapa de montaña mal diseñada y peor colocada.

Me parece que Mauro Vegni, o tuvo mucha suerte cuando diseño los recorridos del 2015 y 2016, disimulando a la perfección la mucha dureza que escondía la montaña... o para el año que viene pensó en promover un “duelo generacional-mediático-italianissimo” entre Vincenzo Nibali y Fabio Aru. Porque elimina de un plumazo los puntos 2, 3 y 4 expuestos arriba; que fueron claves para que hayamos gozado tanto estos dos últimos años con el Giro. En su lugar proponen un montón de llegadas en altos duros o muy duros para que el “pancartero” Aru se imponga sobre Nibali. Luego ponen las dos CRI para favorecer a Nibali sobre Aru. Y así ya tenemos servido “el duelo fratricida” que hará vibrar a los tifossi.

Es un error muy común hoy día en los círculos ciclísticos (prensa especializada y aficionados ocasionales y no tan ocasionales) pensar que cuantas más etapas de montaña se incluyan en un recorrido de GV mayor y mejor será el espectáculo vivido. Ante la acumulación de fracciones de montaña los corredores y directores actuales piensan más en reservar energías para las jornadas posteriores que en gastarlas y pagar después los esfuerzos extras. Y en las últimas etapas de montaña los organismos están tan fatigados que ya no quedan fuerzas más que para tratar de aguantar. Este error de apreciación es aún más evidente con las metas colocadas en altos muy exigentes o de rampas extremas. Si hablamos de calidad del espectáculo ciclista, no creo que sea casualidad que los mejores Giros de este siglo, los más divertidos, sean los de 2005, 2010, 2015 y 2016; precisamente los que menos llegadas en alto duro programaron.

En 2017 habrá hasta seis etapas que podríamos considerar de montaña o alta montaña. No hay ni un solo puerto de paso que meta miedo por sí mismo a la hora de romper la carrera lejos de la meta. Y tendremos cinco fracciones con clara llegada en alto. Cuatro de ellas tienen esa subida a meta como puerto más duro del día; con lo que esto conlleva en cuanto a la actitud conservadora que puedan tener los ciclistas en esas jornadas.

Tras las etapas del Etna, el Blockhaus, la CRI de Montefalco y el tappone de Bormio la relación de fuerzas entre los corredores deberá estar bien definida en la clasificación general. Por eso me parece que las etapas dolomíticas de la última semana son mucho tilín-tilín y poco de paletas. Son demasiadas etapas, están mal colocadas y están diseñadas aparentando una dureza que no es tanta como parece en las engañosas altimetrías (todo lo contrario a los dos últimos años, donde se trataba de disimular la dureza real de las etapas). Los tres primeros altos de la corta etapa de Ortisei, los passos Pordoi, Valparola (comenzando de Cernadoi) y Gardena, son míticos por ser parte importante de la historia del Giro, pero su dureza no es tal. Son todos puertos que a pesar de su altitud, siempre superiores a los 2100 metros, alcanzan muy justo la categoría de 1ª. Además el descenso del Passo Gardena hasta el primer paso por la meta de Ortisei es tan largo y sencillo y el último ascenso tiene tres kilómetros tan duros que es poco probable que los ciclistas se atrevan a atacar lejos de meta. Para colmo al día siguiente tienen una fracción larga y sin excesiva dureza pero con la llegada en un alto muy duro; por lo que en estas dos etapas los corredores que disputen la general seguro estarán pensando en guardas fuerzas para esos kilómetros finales de Piancavallo. Sin solución de continuidad se viene otra etapa de montaña con apariencia de dureza, donde el Monte Grappa se sube por una vertiente larga pero fácil y con muchas zonas de recuperación. Con la mente de los ciclistas puesta en la planísima crono del día siguiente en Milán, todo quedará para la subida a Foza, que se coronará a 15 kilómetros de la meta en Asiago.

Si con tanta meta en alto que bloquea las etapas (las del mismo día y las inmediatamente anteriores) en el Giro 2017 vemos ciclismo de calidad, con carreras rotas a muchos kilómetros de meta y persecuciones a muerte como las que gozamos este año en las fracciones de Corvara, Andalo y Risoul, será porque los equipos no son tan potentes como en el Tour a la hora de llevar controlada la prueba.

En cuanto a los comentarios respecto de la supuesta dureza de la montaña del Giro y la poca montaña que hay en el Tour, en mis cuentas me sale que las dos carreras programaron 7 puertos Fuera de Categoría y 5 de 2ª Categoría. La diferencia es en los altos de 1ª Categoría, donde el Tour tiene 10 altos y el Giro 14. No me parece que sea tanta la diferencia. Además creo que los puertos del Tour está mejor colocados y distribuidos que los del Giro de cara a presenciar un buen espectáculo ciclista.

¿Y los escarabajos?
Colombia al completo le hará fuerza a Nairo en el Tour
Comentando los recorridos del Giro y Tour en óptica colombiana, seguro que a Nairo Quintana se le dibujó una sonrisa cuando se enteró que en el Tour solo hay 36 kilómetros CRI, divididos además en dos cronos. Pero esa misma sonrisa se le borraría al darse cuenta que solo hay tres llegadas claras en alto. Y que solo la del Izoard se adapta a sus características de escalador de meta en puerto de montaña. Esto no tiene nada que ver con la pasada Vuelta a España o el Giro de Italia 2014 y sus respectivas 10 llegadas en alto.

La cuestión es que los exiguos 36 kilómetros CRI le dan una desventaja de entre 1:30 y 2 minutos respecto a un Froome sin percances y en un estado de forma habitual al que suele exhibir en el Tour. Por lo cual, si quiere alcanzar el cansino sueño amarillo que publicita su equipo tendrá que adoptar una actitud diferente a la habitual. Tendrá que arriesgar. Y aunque la etapa que mejor le puede ir es la del interminable Galibier y su altitud, no podrá (o no debería) esperar a la última semana para atacar. Pero quien sabe... si lo que más le interesa a su equipo es hacer publicidad en todo Latinoamérica igual hacen lo mismo que estos años: ni hablar de arriesgar (recordemos el ya mítico “no gana el que más ataca” de Eusebio Unzue), aguantar y esperar a ver si Froome y su súper-equipo cometen algún error.

En cuanto al tema de que Nairo y Froome vayan al Giro... todos sabemos que ni uno de los dos acudirá a la carrera italiana. Por lo menos a disputar la clasificación general; porque significaría olvidarse de todas sus aspiraciones de ganar el Tour. Y por su status actual en el panorama ciclista internacional, donde es considerado como el 2º mejor vueltómano, Nairo no está ya en condiciones de dejar pasar más papayazos en la carrera francesa.

Un escarabajo al que le podría ir muy bien el recorrido del Tour es Miguel Ángel López. “Supermán” siempre demuestra que no le teme a ningún reto que se le presente. Y con el estado de gracia mostrado en el pasado Tour de Suiza y la dirección agresiva característica de Vinokourov podría tener una actuación muy destacada en su debut en la carrera francesa; sobre todo porque nadie lo vigilaría.

Aunque me gusta el diseño del próximo Tour para Esteban Chaves (sobre todo soñando en que organizara un destrozo en el Galibier, una especie de "Agnello 2.0") Neil Stephens eligió a los hermanos Yates para liderar el Orica. Con los gemelos británicos podrán arriesgar y guardar a la vez, si se atreven a utilizar en Francia las bellas estrategias de equipo que llevaron a cabo este año en las otras dos GV. El “chavito” y su equipo ya definieron un calendario muy parecido al de este año y que tan buenos resultados les reportó; con el Giro y la Vuelta de nuevo como las citas más importantes. 2017 debería ser el año de la confirmación del bogotano en la élite del ciclismo mundial.

Después de un año gris Rigoberto Urán también se encuentra ante una temporada-encrucijada que definirá su futuro como ciclista. Personalmente me gustaría verlo en el Tour tratando de buscar un top-5 con su inteligencia a la hora de colocarse en escapadas en varias de las etapas clave y difíciles de controlar que tendremos el año que viene. Además la montaña es menos explosiva que la del Giro y Vuelta. Es más de fondo, de aguantar; ideal para sus condiciones de escalador diesel. Las Clásicas de las Ardenas como primer punto caliente, el Tour como máximo objetivo y Mundial y Lombardía para final de temporada configurarían en mi opinión un calendario más que interesante para Rigo.

9 comentarios:

  1. Luis Miguel silva M.9/11/16 9:31

    En lo personal me gusta más el recorrido del Giro que el del Tour sencillamente porque recompensa a los ciclistas más completos. Respecto al Tour me dejó descorazonado el ninguneo a la CRI; la obsesión de ASO y de Prudhomme con hacer que un escalador (mejor si es francés) gane la prueba la está desnaturalizando; yo no creo que Quintana vaya a mejorar mas allá de lo que ha logrado ahí: en el 2015 tuvo un tour con apenas 13 km de CRI y no hizo nada, el año pasado tuvo bastante montaña y tampoco hizo nada (cojo con pinzas el asunto aquel de las fiebres sucedidas tras -curiosamente- el 2do día de descanso). Me parece que el 2017 será una nueva versión del tren negro, porque no veo que Quintana tenga la actitud para intentar algo ni se vislumbra claramente un LeBlanc como el que le ayudó a Pantani a diezmar al Telekom de Ullrich en el Galibier (no creo que Contador, después de lo que pasó en la vuelta con los Movistar, esté con ganas de colaborarles, porque, así no quiera admitirlo, no volverá a ganar jamás el Tour).

    El hecho de que el Giro no vea equipos tan potentes es lo que me da esperanzas para que sea la mejor GV del próximo año, como dije al comienzo es un recorrido para ciclistas completos, como solían ser los recorridos del tour hasta hace unos años, donde los corredores tendrán que mantenerse concentrados hasta la CRI de Milán.

    Respecto a lo que comentas sobre los ciclistas colombianos creo que el que tiene un mejor porvenir en GV es Chaves; aunque es débil de cara a las CRI, su actitud y la buena dirección de parte del discípulo de Manolo Saiz (con todo lo bueno y lo malo que eso implica) le pueden dar muy buenas colocaciones en el Giro y en las cuestas de cabras de la Vuelta. Quintana seguirá teniendo chances en el Tour mientras los franceses le tengan paciencia a Bardet y a Pinot. A López habrá que ver que tanto le afecta la ida de Níbali (por otros temas mas allá de los que se ven a primera vista) y Urán creo que debe decantarse por las clásicas y vueltas de una semana, ya las GV parece que empiezan a atragantársele demasiado.

    Muchas gracias por el artículo, perdón por lo extenso del comentario.

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    1. Muchas gracias a tí, Luis Miguel, por lo extenso y bien explicado de tu comentario.

      En el fondo estamos de acuerdo. Sabemos que el Giro será una carrera más entretenida que el Tour. Principalmente por los protagonistas de cada prueba. Porque los "actores principales" del Tour están "encasillados" e "interpretan siempre los mismos papeles" sin brillo y sin riesgo.

      Nuestro resumen sería: No nos gusta el recorrido del Tour, pero nos gusta la montaña del Tour. Nos gusta el recorrido del Giro, pero no nos gusta la montaña del Giro.

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  2. Excelente entrada, es de valientes tratar de explicar este huracán de emociones que nos genera el ciclismo, pueden pasar tantas cosas que si no pasa nada también es valido porque algún equipo le funciono la estrategia !Ya quiero que llegue Mayo!

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  3. Que bueno volver a leer los artículos de actualidad ciclística de este blog, ya se extrañaban!

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  4. En mi ignorancia me surgen estas preguntas para Luis Manuel Silva:
    1. Dice que "en el tour 2015 Nairo no hizo nada" pero he leído que ese tour se perdió por el error de equipo en la segunda etapa, en la que siendo de transición, Movistar perdió 1:24 aproximadamente con Froome. Claro, al hacer las cuentas finales, Nairo habría ganado ese tour por 12 segundos. Eso es cierto o no? Perdonen mi ignorancia.

    2. Dice también que "Nairo no hizo nada en el tour de este año", pero lo que he visto es que tuvo una alergia que no le permitió un nivel como el mostrado en la vuelta a España. Eso es verdad o no?

    A la final ¿es correcto decir que un ciclista "no hizo nada" a pesar de estos factores o decir algo como que "Contador nunca más ganará un tour", como si lo perdiera a propósito?

    Gracias por sus respuestas y perdonen mi falta de conocimiento en ciclismo.

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    1. Excelente comentario Victor. Yo le agregaría: Ser podio en el tour de Francia es no hacer nada? Plantar cara al mejor equipo y al mejor ciclista del mundo es no hacer nada? No soy conformista y espero que Nairo logre ganar el tour, pero hacer podio en tres participaciones seguidas en el tour no son poca cosa.

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  5. El 2016 fue un año histórico para el ciclismo colombiano, así que decir que fue un año aburrido...bueno, pues es cuestión de perspectiva. Sí es cierto que los equipos están muy encasillados en un papel que ahora nadie desconoce, y lo cual hace predecible la carrera, pero justamente ahí nacieron emociones muy grandes. Ver a Froome atacar en descenso pedaleando como lo hizo, a Nairo destrozar de la mano de Contador y Co. a un sky team en la escapada más larga del tour, o a Alberto peleando combativamente por demostrar que aún tiene con qué...bueno, a mi eso no me pareció aburrido!

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  6. Algo está asegurado y es el espectaculo que van a dar los nuevos equipos que se incorporan al Word Tour... Los fichajes son notables y los refuerzos de cara al comienzo de temporada aún se están dando. Quiero ver lo que Nibali y su banda van a proponer en el Tour. Espero que el Movistar no esté muy desmantelado, porque El Bala no va a durarnos para siempre.

    Y mucha fuerza para El Mijito de Urrao, todavia tiene mucho que darle al pais.

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  7. GERARDO RAMIREZ ZULUAGA13/2/17 17:55

    yo tengo mucha fe que NAIRO MAN su equipo y el CHAVITO, MIGUEL ANGEL LOPEZ, y RIGO y los otros compañeros ciclistas nos van hacer vibrar de alegría en estas grandes carreras por que la recuperación que tuvieron tanto NAIRO como EL CHAVITO en la vuela ESPAÑA 2016 la cual fue delas tres de ese año la mas dura por todo y su altimetría a demostrado que si nuestros GLADIADORES están bien o llegan bien física y mentalmente a estas carreras van a dar la BATALLA, DIOS los cuide y los ilumine

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