11 mayo 2017

El clientelismo pedalea

*Artículo del columnista Gustavo Duncan, publicado en el periódico El Tiempo el jueves 4 de mayo de 2017.

Héctor Urrego y Nairo Quintana
No fue casualidad que Nairo Quintana, en la rueda de prensa antes de viajar a disputar el Giro de Italia, le preguntara al perodista deportivo Héctor Urrego si estaba equivocado en sus críticas a la Federación Colombiana de Ciclismo. Urrego ha sido un defensor obstinado de la actual administración. A quien denuncie los errores y deficiencias tan obvias de la Federación lo califica de “enemigo del ciclismo”.

¿Qué es lo que Urrego se niega a ver? Todo lo que ha salido a la luz pública: ausencia de pruebas antidoping, carreras mal organizadas, abusos de los clubes, desinterés por llenar los cupos a los Mundiales, pobre formación de los nuevos talentos, sabotajes a la realización de nuevas carreras, etc. Al día de hoy la reputación de Jorge Ovidio González, el presidente de la Federación, está en el piso. Nada injusto. Corresponde a la calidad de su gestión.

Lo grave es que nada parece indicar que Ovidio vaya a irse. Una de las causas del manejo tan mediocre del ciclismo lo mantendrá en su cargo: el clientelismo. Al presidente de la Federación lo eligen las ligas departamentales y al presidente de cada liga lo eligen los clubes. En la práctica, los clubes están sujetos al veto de las ligas, pueden negar la licencia por cualquier pretexto; y allí comienza el problema.

Los presidentes de las ligas no favorecen a los clubes que hacen un mejor trabajo, sino a aquellos que los respaldan políticamente. Igual pasa con la Federación; solo reparte uniformes, bicicletas y comisiones de viajes a quienes voten por sus candidatos.

Jorge Ovidio Gonzalez recibiendo un premio
Pero el clientelismo de Ovidio va a otro nivel. De manera muy hábil colocó a Hernando Zuluaga, ficha de la directora de Coldeportes, Clara Luz Roldán, quien es, a su vez, ficha de Dilian Francisca Toro en el Gobierno Nacional. Así aseguraba su apoyo en la elección. La prueba es la filtración de chats de Roldán prometiendo ayudar a la liga de La Guajira por recomendación de Ovidio.

Un ejemplo de cómo este entramado clientelista se traduce en mediocridad de la gestión es la impugnación hecha por el histórico club Ciclo Ases de la asamblea organizada por la liga de Cundinamarca. La impugnación denunciaba todo tipo de faltas graves, desde contabilidad ficticia hasta la aceptación, con voz y voto, de clubes fantasmas. La respuesta de Coldeportes a la queja de Ciclo Ases fue campeona: ¡se le dio traslado a la Liga de Cundinamarca para que la resolviera!

Es claro que un puñado de dirigentes, clubes y periodistas se confabulan en el más burdo clientelismo para mantener las cosas como están.

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