16 febrero 2017

Lo que cuesta

Ampliación del artículo de opinión del columnista Gustavo Duncan publicado originalmente en el diario El Tiempo el jueves 9 de febrero del 2017.

El "éxito" del T-Colombia, un ejemplo de la "buena gestión" de Ovidio
El país se ha acostumbrado al clientelismo; a que los dirigentes distribuyan los recursos públicos de manera discrecional para beneficiar solo a aquellos que los respaldan para hacerse con el poder. Apenas pareciera espabilarse cuando, además de clientelismo, se comprueba corrupción; como si el clientelismo por sí solo no tuviera consecuencias graves en los costos de la gestión pública.

El caso del ciclismo
Un caso reciente, en apariencia insignificante en el entramado de Gobierno, nos da una idea de lo que nos cuesta el clientelismo. El pasado 24 de enero fue elegida la nueva directiva de la Federación Colombiana de Ciclismo (FCC). El gran ganador fue el gerente actual, Jorge Ovidio González. Su lista obtuvo una apabullante votación de 22 ligas departamentales en contra de ningún voto de su contrincante, Fernando Flórez.

El portal La Silla Vacía reportó que González prometió “bicicletas para las ligas más pequeñas, como la de Amazonas o La Guajira, para así asegurar su apoyo”. También mostró la foto de un chat en que la directora de Coldeportes, Clara Roldán, se compromete con ayudar al director de la liga de La Guajira para realizar una clásica ciclística en el departamento. Roldán, al parecer, respaldó a González porque en su lista iba un amigo suyo.

Es un caso que a todas luces apesta a clientelismo. Y si bien hasta ahora no hay pruebas de corrupción, el costo no se limita a las bicicletas, los repuestos y la organización de la clásica guajira (si es que algún día se disputa realmente esta carrera). De hecho eso es lo de menos. El verdadero costo es que la FCC sigue en manos de quienes la han manejado durante más de una década y que poco han hecho para remediar los grandes problemas del ciclismo interno: la lacra del doping ( que no cesa a pesar del sepulcral silencio oficial y periodístico nacional), la pobre calidad de las carreras, su precaria difusión en los medios, la rudimentaria formación de los jóvenes talentos y un largo etc.

En otras palabras, el costo del clientelismo es que Colombia, una potencia mundial en ciclismo, seguirá teniendo una dirigencia incapaz de tener un ciclismo local a la altura de sus logros deportivos internacionales. Por algo Nairo Quintana apoyó la candidatura que se enfrentaba a González. Él, porque lo vivió, sabe muy bien lo que padecen en sus inicios los miles de ilusionados corredores que aspiran a ocupar una plaza en el pelotón mundial y nacional.

Una prensa comprometida
Nairo es todo un profesional que arrasó en su primera carrera del año
Los arreglos parecieran extenderse más allá de las ligas y llegar incluso hasta instancias que se supone deberían ser críticas e independientes de la dirigencia. La prensa tradicional que se ha especializada en el ciclismo ha defendido a ultranza la actual administración. Desde el programa radial “La hora del ciclismo” le hicieron campaña abiertamente a Jorge Ovidio González.

En sí no hay nada de malo en eso. Están en su derecho y es totalmente legítimo que consideren que la gestión de la actual Federación es buena. Lo que sorprende son los términos utilizados para descalificar la intervención de Nairo en favor de la campaña del candidato contrario a sus afectos. En particular el trino de Aicardo Torres donde dice que “Lo mejor de la derrota de FF [Fernando Flórez] y cia por su afán de FedeCiclismo es que Nairo Quintana regresa a sus entrenamientos normales y completicos”.

¿Acaso Nairo Quintana no tiene derecho a opinar e intervenir en el manejo del ciclismo nacional? ¿Quién con mayor autoridad que él, que conoce en carne propia la experiencia de los ciclistas en formación, para opinar sobre el tema? Además el trino sugiere que Nairo había dejado de entrenar por hacer proselitismo. ¿Qué dirá el periodista ahora que Nairo barrió en la etapa de montaña de la Vuelta a la Comunidad Valenciana? ¿Qué tal que hubiera realizado juicioso esos “entrenamientos normales y completicos” que le reclama Aicardo Torres?

La consecuencia
Esto que se ve tan claro en la dirección de un deporte es lo que sucede en mayor escala en todos los niveles de Gobierno. El costo que tenemos que pagar por el clientelismo es una dirigencia mediocre, más pendiente de “repartirse la torta” que del bienestar general de los  colombianos a los que, en teoría, se deben. Muchas veces con la total complacencia de la prensa especializada.

1 comentario:

  1. La verdad y nada mas que la verdad, "No hay peor ciego que aquel que no quiere ver"

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